Orlando
F. Morales Rodríguez
R E S E Ñ A
El desarrollo humano consiste antes que nada en permitir a las personas
tener una vida que valoren y en permitirles aprovechar su potencial como seres
humanos. Actualmente, el marco normativo para el desarrollo humano se ve
reflejado en la amplia visión expuesta por los Objetivos de Desarrollo del
Milenio. Estos son el conjunto de metas acordadas internacionalmente que deben
cumplirse en plazos determinados a fin de reducir la extrema pobreza, extender
la igualdad de género y mejorar las oportunidades relativas a la salud y la
educación. El progreso en el cumplimiento de los mismos sirve de referencia
para evaluar la determinación de la comunidad internacional de convertir sus
compromisos en acciones. Además, es una condición para lograr la prosperidad
compartida y la seguridad colectiva en nuestro mundo cada vez más
interdependiente.
El Informe sobre Desarrollo
Humano del año 2006, aborda un
tema que tiene profundas repercusiones para el potencial humano y el progreso
hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio. A lo largo de la historia, el
progreso humano ha dependido del acceso a un agua limpia y de la capacidad de
las sociedades para aprovechar el potencial del agua como recurso productivo.
Dos de las bases para el desarrollo humano son el agua para la vida en el hogar
y el agua destinada a los medios de sustento a través de la producción. Para
una gran parte de la humanidad, sin embargo, estas bases aún no se han
establecido.
En un mundo de riquezas sin
precedentes, según el informe, casi 2 millones de niños mueren cada día por no
tener un vaso con agua limpia ni servicios de saneamiento adecuados. Millones
de mujeres adultas y jóvenes son obligadas a pasar horas juntando y
transportando agua, lo que restringe sus oportunidades y elecciones. Y las
enfermedades infecciosas transmitidas por el agua están refrenando la reducción
de la pobreza y el crecimiento económico en algunos de los países más pobres
del mundo.
Fuera
del ámbito de los hogares, se está intensificando la competencia por el agua
como un recurso productivo. Algunos síntomas de esa competencia incluyen el
colapso de los sistemas ecológicos basados en el agua, la disminución de los
caudales fluviales y el agotamiento a gran escala de las aguas subterráneas.
Los conflictos por el agua dentro los países se están agravando y las
poblaciones rurales pobres están perdiendo la batalla. Las posibles tensiones
que pueden generarse entre países también van en aumento, aunque la mayor
cooperación ha permitido desarrollar grandes beneficios potenciales en materia
de desarrollo humano.
El Capítulo 1, “Fin
de la crisis de agua y saneamiento”, contiene seis apartados; Lecciones de la historia; La crisis mundial actual de agua y saneamiento; Los costos de la crisis para el desarrollo humano; La crisis golpea en mayor grado a los pobres; Los Objetivos de Desarrollo del Milenio y más allá:
puesta al día; Hacer del avance una
realidad; éste se trata sobre la cobertura y alcance del
desarrollo humano centrándose en la importancia del agua para una calidad de
vida, destaca que el mundo cuenta
con la tecnología, los recursos financieros y la capacidad humana para
erradicar la plaga de la inseguridad de agua de la vida de millones de
personas; asimismo, cómo el progreso en agua y saneamiento se produjo gracias a
avances científicos y tecnológicos y, sobre todo, gracias a coaliciones
políticas de líderes municipales, empresarios y reformistas sociales. Mientras
una parte del mundo apoya al mercado del agua embotellada, que no genera ningún
beneficio tangible para la salud, la otra parte sufre graves riesgos para la
salud pública por la necesidad de beber agua de los drenajes o de lagos y ríos
que comparten con animales y que están infectados con bacterias nocivas. Para
los individuos, los hogares y la sociedad en general, el acceso a agua limpia y
saneamiento es uno de los fundamentos del progreso en el desarrollo humano;
manifiesta como en muchos de los países en desarrollo, el agua sucia es una
amenaza infinitamente mayor para la seguridad humana que los conflictos
violentos, y nos alerta cómo para las niñas jóvenes, la ausencia de servicios
básicos de agua y saneamiento se traduce en una pérdida de oportunidades de
educación y de las consiguientes oportunidades de emancipación asociadas a las
anteriores.
En el Capítulo 2, “Agua para el consumo humano”, que contiene los acápites: Por qué los pobres pagan
más y tienen menos agua; Gestión de la red para lograr eficiencia e igualdad;
y, Obtención de los resultados: las políticas, se plantea que en todo el mundo en
desarrollo la lucha diaria por el acceso al agua es una constante pérdida de
activos humanos, financieros y físicos de los hogares pobres, sin embargo, las
desigualdades basadas en la riqueza y la localización juegan un rol fundamental
en la estructuración de los mercados del agua. Uno
de los argumentos de este capítulo dice que el fácil acceso al agua segura reduce la demanda de
tiempo de las mujeres y crea oportunidades de generación de ingresos y que el
desafío para todos los suministradores, públicos y privados, consiste en
ampliar el acceso y superar la desventaja de precios que afrontan los hogares
pobres, asimismo que la reforma de la política del agua se debería considerar
como parte integral de las estrategias nacionales de reducción de la pobreza.
El tercer capítulo, “El gran déficit de
saneamiento”, plantea cuatro apartados: 2.600
millones de personas sin saneamiento; ¿Por qué el saneamiento queda tan
rezagado respecto del agua?; Lograr que el saneamiento se encuentre al alcance
de todos; y, El camino hacia adelante, en los que afirma que el cambio de saneamiento no
mejorado a mejorado se ve acompañado de una reducción superior al 30% en la
mortalidad infantil, recordando que sólo una generaciones atrás, la gente que
vivía en las grandes ciudades de Europa y Estados Unidos enfrentaba graves
amenazas a la salud pública debido al agua sucia y a un mal saneamiento, y nos
hace ver que la barrera más grande del saneamiento es la falta de interés de
los líderes políticos nacionales e internacionales para incluir temas como los
relativos a las aguas residuales y los excrementos en la agenda de desarrollo
internacional.
En el capítulo 4, “Escasez de agua, riesgo y vulnerabilidad” con los acápites:
Replanteamiento
de la escasez en un mundo que sufre la falta de agua; y Hacer frente al riesgo, la vulnerabilidad y
la incertidumbre, se advierte
que la escasez de agua puede ser
física, económica o institucional y, como el agua misma, puede fluctuar en el
tiempo y en el espacio, y nos recuerda que a escala mundial, hay más que
suficiente para todos, pero el problema es que algunos países tienen mucha más
que otros y que en el año 2025 más de 3 mil millones de personas podrían estar
viviendo en países que sufren estrés de agua, y 14 países pasarán de padecer
estrés de agua a sufrir escasez de agua, asimismo, plantea que el uso regulado
de agua tratada puede aliviar de forma
significativa las presiones de ajuste a las que se enfrenta la gestión
de agua en el ámbito agropecuario, resaltando que los pueblos y los gobiernos
en todo el mundo están descubriendo el valor del agua y los costos de haber
ignorado su valor real en el pasado, por lo que el desafío más profundo es
desarrollar una nueva ética para la gestión del agua respaldada por un
compromiso para resolver las profundas desigualdades que impulsan la inseguridad
de agua, y advierte que el pronóstico mucho mayor de calentamiento para el
siglo XXI producirá grandes cambios en relación con la evaporación y las
precipitaciones, junto con un ciclo hidrológico más impredecible, donde en los
próximos 50 años, el derretimiento de los glaciares se podría convertir en una
de las amenazas más serias para el progreso humano y la seguridad alimentaria
En el quinto capítulo, “La competencia por el agua en la agricultura”, sustenta
que otra cuestión con
importantes implicancias para el desarrollo humano y la reducción de la pobreza
mundial es la gestión de los recursos hídricos para satisfacer las crecientes
necesidades alimentarias y, al mismo tiempo, garantizar el acceso de la
población pobre y vulnerable a las fuentes de suministro de agua que
constituyen su medio de sustento, resaltándose que la tierra y el agua son dos
bienes clave de los que dependen las personas pobres para obtener sus medios de
sustento, generalmente en mayor medida que aquellas personas que disfrutan de
una mejor situación económica, donde es muy
importante que los objetivos de política pública fundamentales como la
justicia social y la sostenibilidad ecológica no estén subordinados a la
búsqueda de beneficios privados.
En el sexto y último capítulo, “Gestión de las aguas transfronterizas”, sustenta
que los ríos, lagos, acuíferos
y humedales internacionales unen a pueblos separados por fronteras
internacionales, donde el punto de partida para cualquier estudio sobre las
posibilidades de cooperación debe ser el reconocimiento de que los países
soberanos tienen prioridades claras, racionales y legítimas para obtener los
máximos beneficios del agua, además, en
un marco útil para abordar la gobernabilidad del agua transfronteriza se
identifican cuatro niveles de ganancias que puede aportar la cooperación:
beneficios para los ríos, beneficios que se obtienen de los ríos, beneficios
relativos a los ríos y otros beneficios del río, para culminar afirmando que compartir
el agua de manera más equitativa puede ser bueno para el desarrollo humano en
una cuenca, pero puede suponer una pérdida de votos en casa.
En conclusión, este informe
sobre desarrollo humano centra el debate en los desafíos más apremiantes a los
que se enfrenta la humanidad: la falta de agua; examina las causas y
consecuencias que subyacen en una crisis que deja a 1200 millones de personas
sin acceso a fuentes de agua segura y a 2600 millones sin acceso a servicios de
saneamiento; propone un esfuerzo colectivo para lograr que el agua y los servicios
de saneamiento lleguen a todas las personas mediante estrategias nacionales y
un plan de acción mundial; analiza las fuerzas sociales y económicas que
propician la escasez de agua y la marginación de los pobres en la agricultura,
y; observa el alcance de la cooperación internacional para resolver tensiones
entre países respecto a la gestión de los recursos hídricos.
Eureka 2013
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