jueves, 24 de octubre de 2013

RESEÑA: INFORME SOBRE DESARROLLO HUMANO

MÁS ALLÁ DE LA ESCASEZ: PODER, POBREZA Y CRISIS MUNDIAL DEL AGUA

Orlando F. Morales Rodríguez
R E S E Ñ A

El desarrollo humano consiste antes que nada en permitir a las personas tener una vida que valoren y en permitirles aprovechar su potencial como seres humanos. Actualmente, el marco normativo para el desarrollo humano se ve reflejado en la amplia visión expuesta por los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Estos son el conjunto de metas acordadas internacionalmente que deben cumplirse en plazos determinados a fin de reducir la extrema pobreza, extender la igualdad de género y mejorar las oportunidades relativas a la salud y la educación. El progreso en el cumplimiento de los mismos sirve de referencia para evaluar la determinación de la comunidad internacional de convertir sus compromisos en acciones. Además, es una condición para lograr la prosperidad compartida y la seguridad colectiva en nuestro mundo cada vez más interdependiente.

El Informe sobre Desarrollo Humano del año 2006, aborda un tema que tiene profundas repercusiones para el potencial humano y el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio. A lo largo de la historia, el progreso humano ha dependido del acceso a un agua limpia y de la capacidad de las sociedades para aprovechar el potencial del agua como recurso productivo. Dos de las bases para el desarrollo humano son el agua para la vida en el hogar y el agua destinada a los medios de sustento a través de la producción. Para una gran parte de la humanidad, sin embargo, estas bases aún no se han establecido.

En un mundo de riquezas sin precedentes, según el informe, casi 2 millones de niños mueren cada día por no tener un vaso con agua limpia ni servicios de saneamiento adecuados. Millones de mujeres adultas y jóvenes son obligadas a pasar horas juntando y transportando agua, lo que restringe sus oportunidades y elecciones. Y las enfermedades infecciosas transmitidas por el agua están refrenando la reducción de la pobreza y el crecimiento económico en algunos de los países más pobres del mundo.

Fuera del ámbito de los hogares, se está intensificando la competencia por el agua como un recurso productivo. Algunos síntomas de esa competencia incluyen el colapso de los sistemas ecológicos basados en el agua, la disminución de los caudales fluviales y el agotamiento a gran escala de las aguas subterráneas. Los conflictos por el agua dentro los países se están agravando y las poblaciones rurales pobres están perdiendo la batalla. Las posibles tensiones que pueden generarse entre países también van en aumento, aunque la mayor cooperación ha permitido desarrollar grandes beneficios potenciales en materia de desarrollo humano.

El Capítulo 1, “Fin de la crisis de agua y saneamiento”, contiene seis apartados; Lecciones de la historia; La crisis mundial actual de agua y saneamiento; Los costos de la crisis para el desarrollo humano; La crisis golpea en mayor grado a los pobres; Los Objetivos de Desarrollo del Milenio y más allá: puesta al día; Hacer del avance una realidad; éste se trata sobre la cobertura y alcance del desarrollo humano centrándose en la importancia del agua para una calidad de vida, destaca que el mundo cuenta con la tecnología, los recursos financieros y la capacidad humana para erradicar la plaga de la inseguridad de agua de la vida de millones de personas; asimismo, cómo el progreso en agua y saneamiento se produjo gracias a avances científicos y tecnológicos y, sobre todo, gracias a coaliciones políticas de líderes municipales, empresarios y reformistas sociales. Mientras una parte del mundo apoya al mercado del agua embotellada, que no genera ningún beneficio tangible para la salud, la otra parte sufre graves riesgos para la salud pública por la necesidad de beber agua de los drenajes o de lagos y ríos que comparten con animales y que están infectados con bacterias nocivas. Para los individuos, los hogares y la sociedad en general, el acceso a agua limpia y saneamiento es uno de los fundamentos del progreso en el desarrollo humano; manifiesta como en muchos de los países en desarrollo, el agua sucia es una amenaza infinitamente mayor para la seguridad humana que los conflictos violentos, y nos alerta cómo para las niñas jóvenes, la ausencia de servicios básicos de agua y saneamiento se traduce en una pérdida de oportunidades de educación y de las consiguientes oportunidades de emancipación asociadas a las anteriores.

En el Capítulo 2, “Agua para el consumo humano”, que contiene los acápites: Por qué los pobres pagan más y tienen menos agua; Gestión de la red para lograr eficiencia e igualdad; y, Obtención de los resultados: las políticas, se plantea que en todo el mundo en desarrollo la lucha diaria por el acceso al agua es una constante pérdida de activos humanos, financieros y físicos de los hogares pobres, sin embargo, las desigualdades basadas en la riqueza y la localización juegan un rol fundamental en la estructuración de los mercados del agua. Uno de los argumentos de este capítulo dice que el fácil acceso al agua segura reduce la demanda de tiempo de las mujeres y crea oportunidades de generación de ingresos y que el desafío para todos los suministradores, públicos y privados, consiste en ampliar el acceso y superar la desventaja de precios que afrontan los hogares pobres, asimismo que la reforma de la política del agua se debería considerar como parte integral de las estrategias nacionales de reducción de la pobreza.

El tercer capítulo, “El gran déficit de saneamiento”, plantea cuatro apartados: 2.600 millones de personas sin saneamiento; ¿Por qué el saneamiento queda tan rezagado respecto del agua?; Lograr que el saneamiento se encuentre al alcance de todos; y, El camino hacia adelante, en los que afirma que el cambio de saneamiento no mejorado a mejorado se ve acompañado de una reducción superior al 30% en la mortalidad infantil, recordando que sólo una generaciones atrás, la gente que vivía en las grandes ciudades de Europa y Estados Unidos enfrentaba graves amenazas a la salud pública debido al agua sucia y a un mal saneamiento, y nos hace ver que la barrera más grande del saneamiento es la falta de interés de los líderes políticos nacionales e internacionales para incluir temas como los relativos a las aguas residuales y los excrementos en la agenda de desarrollo internacional.

En el capítulo 4, “Escasez de agua, riesgo y vulnerabilidad” con los acápites: Replanteamiento de la escasez en un mundo que sufre la falta de agua; y Hacer frente al riesgo, la vulnerabilidad y la incertidumbre, se advierte que la escasez de agua puede ser física, económica o institucional y, como el agua misma, puede fluctuar en el tiempo y en el espacio, y nos recuerda que a escala mundial, hay más que suficiente para todos, pero el problema es que algunos países tienen mucha más que otros y que en el año 2025 más de 3 mil millones de personas podrían estar viviendo en países que sufren estrés de agua, y 14 países pasarán de padecer estrés de agua a sufrir escasez de agua, asimismo, plantea que el uso regulado de agua tratada puede aliviar de forma  significativa las presiones de ajuste a las que se enfrenta la gestión de agua en el ámbito agropecuario, resaltando que los pueblos y los gobiernos en todo el mundo están descubriendo el valor del agua y los costos de haber ignorado su valor real en el pasado, por lo que el desafío más profundo es desarrollar una nueva ética para la gestión del agua respaldada por un compromiso para resolver las profundas desigualdades que impulsan la inseguridad de agua, y advierte que el pronóstico mucho mayor de calentamiento para el siglo XXI producirá grandes cambios en relación con la evaporación y las precipitaciones, junto con un ciclo hidrológico más impredecible, donde en los próximos 50 años, el derretimiento de los glaciares se podría convertir en una de las amenazas más serias para el progreso humano y la seguridad alimentaria

En el quinto capítulo, “La competencia por el agua en la agricultura”, sustenta que otra cuestión con importantes implicancias para el desarrollo humano y la reducción de la pobreza mundial es la gestión de los recursos hídricos para satisfacer las crecientes necesidades alimentarias y, al mismo tiempo, garantizar el acceso de la población pobre y vulnerable a las fuentes de suministro de agua que constituyen su medio de sustento, resaltándose que la tierra y el agua son dos bienes clave de los que dependen las personas pobres para obtener sus medios de sustento, generalmente en mayor medida que aquellas personas que disfrutan de una mejor situación económica, donde es muy  importante que los objetivos de política pública fundamentales como la justicia social y la sostenibilidad ecológica no estén subordinados a la búsqueda de beneficios privados.

En el sexto y último capítulo, “Gestión de las aguas transfronterizas”, sustenta que los ríos, lagos, acuíferos y humedales internacionales unen a pueblos separados por fronteras internacionales, donde el punto de partida para cualquier estudio sobre las posibilidades de cooperación debe ser el reconocimiento de que los países soberanos tienen prioridades claras, racionales y legítimas para obtener los máximos beneficios del agua, además,  en un marco útil para abordar la gobernabilidad del agua transfronteriza se identifican cuatro niveles de ganancias que puede aportar la cooperación: beneficios para los ríos, beneficios que se obtienen de los ríos, beneficios relativos a los ríos y otros beneficios del río, para culminar afirmando que compartir el agua de manera más equitativa puede ser bueno para el desarrollo humano en una cuenca, pero puede suponer una pérdida de votos en casa.

En conclusión, este informe sobre desarrollo humano centra el debate en los desafíos más apremiantes a los que se enfrenta la humanidad: la falta de agua; examina las causas y consecuencias que subyacen en una crisis que deja a 1200 millones de personas sin acceso a fuentes de agua segura y a 2600 millones sin acceso a servicios de saneamiento; propone un esfuerzo colectivo para lograr que el agua y los servicios de saneamiento lleguen a todas las personas mediante estrategias nacionales y un plan de acción mundial; analiza las fuerzas sociales y económicas que propician la escasez de agua y la marginación de los pobres en la agricultura, y; observa el alcance de la cooperación internacional para resolver tensiones entre países respecto a la gestión de los recursos hídricos.

 

Eureka 2013
 


 

 
 

 

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